She Number One (2017)

She Number One (Ella número uno)
Biquini Wax / Dr. Bolaños 34, Col., Buenos Aires
Ciudad de México

24 junio – 27 agosto, 2017

La instalación se compone por 50 brazos de concreto realizados a partir de moldes tomados de 25 mujeres distintas, involucradas en el arte de la Ciudad de México. Las piezas cuelgan mediante ganchos oxidados y cables de acero desde la estructura original del atrio de la casa. Cada mano es única y cuenta con una pose distinta; de sus dedos sobresalen uñas de cristal acrílico finamente pulidas.

El título de la instalación retoma una escultura de 1972 de la poeta y artista estadounidense Barbara Chase-Riboud; cuya obra temprana demuestra una completa integración de materiales contrastantes -como la seda y la lana con el bronce-, logrando apuntar feminidad y masculinidad -hacia la construcción de una figura abstracta que sugiere la forma humana.

La pieza funciona como una respuesta contemporánea a este tipo de producciones, pero ahora de manera fragmentada en lugar de una figura solidificada. No existe la reconciliación del cuerpo, no hay nada por hacer; tan solo son gestos fugaces congelados momentáneamente.

A pesar que la instalación utiliza materiales pesados (metal, concreto y polímero acrílico), existe una dualidad de género implícita a partir del contraste de las minuciosas y perfectas uñas, sobre el rudo e industrial concreto.

Desde su perspectiva inferior, los brazos se perciben amenazantes gracias a su peso y a las uñas-agujas que emergen desde arriba. Visto desde el balcón, se percibe el tenue movimiento -como un péndulo- que tienen los brazos, logrando silenciar la violencia para generar una atmósfera más contemplativa. El montaje junto a este liviano movimiento sugiere también un sutil aspecto de textil.

La artista, quien trabajó como diseñadora de estampados, a menudo retoma el trabajo con textiles, que se puede observar en los motivos de repetición en la instalación. Mientras que cada brazo es único, muchas de las poses se repiten, como las muñecas torcidas y los dedos plegados. Las uñas, elemento esculpido pero impuesto, sirven para disolver la individualidad. Son pequeños los detalles que permiten que cada brazo se parezca al otro, en lugar de destacar entre el conjunto.

Cuerpo y artificio se vuelven uno en las esculturas; mientras que la mano -el miembro del cuerpo que señala el hacer- se convierte en otro desarticulado objeto fetiche. Al integrarse en el conjunto y el display, pareciera que las manos buscan alcanzar algo externo; mientras que los pliegues y posturas de los dedos y las muñecas, sugieren que se están buscando a ellas mismas.

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